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Yordano: “Vivir es ya un riesgo”

Yordano: “Vivir es ya un riesgo”

El cantautor prepara tres conciertos íntimos en el BOD

A Yordano lo distingue la palabra cercana. A través de la línea telefónica, que conecta su hablar desde Nueva York hasta Caracas, este artista narra historias con la emoción de alguien que ha resuelto redescubrir su mundo. Lo impresionante que le resultó la exposición sobre los Rolling Stones que acababa de visitar en la ciudad en la que reside. El pronunciado invierno de “bajos ceros” que incluso le ha llevado a usar pasamontañas para defender su termostato tropical. El recuerdo de los momentos más difíciles de su enfermedad. Su alegría por sentirse recuperado. La ilusión (y también el miedo) que le produce volver a Caracas.

El autor de temas como Manantial de corazón o Madera fina se presentará el domingo y el lunes 13 en tres conciertos íntimos en el Centro Cultural BOD. Repuesto ya del transplante de médula al que debió someterse en 2015, y de las recaídas que padeció durante 2016 tras su concierto de regreso en el Aula Magna, Yordano se dispone ahora a continuar con giras la promoción de su más reciente disco, El tren de los regresos, así como a culminar el material que compuso durante su reposo.

Con su incondicional Eddy Pérez como guitarrista, Yordano promete franqueza a quienes asistan a sus próximas fechas. No en vano, dice, el concierto se titula Solo y de cerca.

-Después del Aula Magna, ¿por qué hacer ahora un concierto íntimo?

-Hacer conciertos siempre es atractivo para mí porque es la oportunidad de mostrar lo que estoy haciendo. Además, este es el otro extremo. El año pasado en el Aula Magna fue la súper producción, la fiesta, y lo recuerdo en el top 5 de mis espectáculos porque fue muy importante para mí, y me parece que quedó muy bien. En cambio, este será lo minimalista, lo íntimo, donde puedes casi saborear la música u oler las cuerdas de la guitarra. Aquí hay algo de eso íntimo que a mí me da un poquito de susto…

-De susto, ¿por qué?

-Porque es mostrar otras cosas. Uno se permite relajarse y cometer errores que no quiere, pero, como estás tan cercano, sabes que es más fácil desconcentrarse. Cantar así tiene otra magia y, ahora que estoy mejor de salud, puedo hacerlo.

-¿Cómo se siente hoy?

-Yo estoy bien, ya se acabaron los ciclos de unos medicamentos de terapia alternativa que me aplicaron, similar a la quimio, y funcionaron bien. Estoy ahorita con mis plaquetas en lo normal. Me debilitó mucho el proceso de recuperación, de hecho tuve dos episodios muy delicados entre agosto y  octubre. La recuperación es larga en estos casos porque tiene que ver con hacerte autoinmune, incluso te colocan la vacunas de la niñez.

-¿Qué ocurrió en esos meses?

-Cuando estaba en Caracas, los médicos me dijeron que había vuelto la enfermedad, pero no fue así. Tuve que volar a Nueva York, porque sí tenía el síntoma de que las plaquetas estaban bajando. Pero la médula siempre estuvo bien, fue una cosa paralela que tiene que ver con el sistema inmunológico: tuve problemas con muelas, bronquitis, neumonía, una infección intestinal y resulta que las mismas células nuevas de la médula produjeron unos anticuerpos para defenderse de las infecciones, pero también se dedicaron a matar plaquetas. Con la terapia alternativa que me pusieron, logré superarlo.

-¿Hacer conciertos en este momento puede significar un riesgo para su salud?

-No. Al año del transplante te ponen las primeras vacunas y ya puedes moverte y salir, ir al cine, meterte en el Metro o montarte en el avión. Todavía debes tener cuidados como no comer sushi o carne cruda, pero vivir es ya un riesgo, y para morir sólo hace falta estar vivo. El riesgo de enfermarse o morir está presente siempre, así que lo mejor es vivir bien mientras se viva.

-¿Diría que la música lo salva?

-Últimamente, he salido poco pero tengo mi rincón donde estoy con mi guitarra y trabajo, y compongo, y por ahí la cosa va bien. Cuando voy a grabar al estudio, ensayamos, me reúno o canto, eso me da energía. Cada vez que lo hago, regreso y soy otro, es como “la vida continúa, está ahí, tengo energía, puedo hacerlo”.

-¿Considera que ha cambiado su  forma de componer, tras la enfermedad?
-Cuando uno está dentro no ve los cambios, pero ahora se me ocurren ideas que no había hecho antes, generalmente en la música más que en la letra. Sucede así, me desayuno, me siento a hacer cosas y en la noche, cuando se acuestan a dormir todos, coloco la guitarra en bajo volumen y me pongo a darle vueltas a una idea. Es un ensayo y error y de repente de un error te encuentras con equivocaciones interesantes.

-¿Qué significa para usted volver a Caracas?

-La primera vez que vine a Nueva York, quedé impresionado. Ya había vivido en Londres, pero de Nueva York me enamoré, como me enamoré también de Roma, donde nací, aunque de otro modo. El tema es que Nueva York se convirtió en mi ciudad favorita, pero Caracas es la que me duele. Es como si fuera parte de mí, muy profundamente. Yo crecí ahí, ella fue el escenario de mi vida, de mis amores, mis desamores, de la universidad, ¡de todo! Caracas es como si yo sudara. Si sudo, mi sudor es Caracas. Y me duele, y me asusta, porque, ¡cónchale!, Caracas es a veces muy hostil, violenta, sientes que te rechaza. En ella, me gusta El Ávila, me gustan las guacamayas, me gusta su aire, me gustan los seres queridos y el público, y, claro, en ella me gusta cantar.

EL PING-PONG DE LOS REGRESOS

-¿Qué lo tiene loco de amor?

-Con el amor me sucede como si se hubiera abierto una puerta. La relación entre Yuri y yo está ahora más allá de cualquier posibilidad, es el amor incondicional. También el amor que el país me demuestra todos los días es sobrecogedor.

-Se mira en el espejo y ve a un hombre… ¿de qué tipo?

-A un hombre que se siente cada vez mejor.

-¿Con los políticos, hay “mil calles y todas llevan al mismo lugar”?

-No, hay políticos en los que creo. Los políticos no son malos per se, aunque algunos hagan cosas malas.

-¿En qué piensa si le canto “Nooo queeeda nada, y queda todo…”?

-En la playita de noche con tu pareja, puras cosas buenas. Me niego a que esa canción me haga pensar en algo más (risas).

-¿Por qué cosa no movería hoy ni un dedo?

-Por los desalmados que sin escrúpulos le han quitado tanto a mi país.

-¿Con quién no hay salida fácil?

-Con esos mismos, y con la ignorancia.

-¿Algo bueno tiene que pasar?

-Sí, algo bueno tenemos que lograr como país.

-¿Es Yordano de madera fina?

-Parece que sí (risas). ¡He salido de unas cosas que ni te imaginas! También me han ayudado los ángeles que he tenido cerca de mí.

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Plataforma digital informativa. Caracas - Venezuela, 2017.



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